Fuego y Ceniza

Hay fuego y ceniza en el paisaje


Curaduría y museografía a cargo de RP Estudio

El fuego no es solo destrucción. Es también memoria y presencia. Como elemento, nos habita desde el origen: fue calor, cocina, lenguaje, refugio, pero también quema, exilio, ruina. En esta exposición, el fuego arde en lo íntimo y en lo colectivo; no como catástrofe única, sino como ciclo vital donde la materia se transforma, deja huella y persiste. Donde las cenizas no son el final, sino el rastro de lo que fue y lo que puede volver a ser.


El título de esta exposición está inspirado por el paisaje volcánico que rodea la ciudad de Puebla. Al igual que el paisaje se reconfigura por la actividad del volcán Popocatépetl, los artistxs que conforman la muestra, viven procesos internos de transformación, marcados por distintas experiencias personales que se ven reflejados en su práctica artística.


Hay fuego y ceniza en el paisaje, reúne las obras de Hugo Ismael, Diego Chacón y Luis Andrade: tres artistxs que desde sus vivencias, heridas y aflicciones personales emplean el fuego no sólo como técnica o recurso, sino como materia viva; como lenguaje para retratar el paisaje o proceso personal para sobrellevar el duelo y la pérdida.


La obra de Diego Chacón es una exploración poética de las distintas cargas simbólicas del fuego y los cuerpos ausentes como una metáfora de lo efímero y lo evanescente. Cada obra de Chacón constituye un acto de representar lo que ya no existe y solo puede manifestarse en imagen. De esta manera, Chacón entiende la pintura no solo como una sombra o la proyección de una imagen, sino como una quemadura.


Para Hugo Ismael, las cenizas de lo perdido se transforman en imagen espectral, en rito de duelo, en invocación. Su producción emplea humo y cenizas provenientes de flores secas de un altar funerario, o directamente de hornos crematorios. De esta manera, la obra de Hugo, cargada de simbolismo, busca hacer presente lo ausente, develando imágenes sutiles, casi evanescentes, que refieren a los ciclos trascendentales de la vida y la muerte.


Luis Andrade explora fenómenos sociales vinculados a la ecología, el territorio y las comunidades periféricas de Puebla. Su proyecto Cenizas del bosque reflexiona sobre la crisis ecológica provocada por la quema y destrucción de zonas forestales, a partir de haber presenciado un ecocidio en los bosques cercanos a Puebla, México, donde Andrade recolectó cenizas y carbón de árboles que utilizó como medio para crear dibujos, que registran una pérdida, pero también evocan un vínculo.


A través de sus obras, lxs artistxs retratan su propio paisaje y entorno, empleando el fuego y las cenizas que recolectan como medio principal. Desde su quehacer artístico, este elemento —tradicionalmente asociado con la destrucción— se yuxtapone con la idea de creación, dando lugar a nuevas formas de vida y paisaje que se reflejan en sus manifestaciones pictóricas. Para Chacón, se convierte en un horizonte brillante; para Ismael, en constelaciones y cielos; para Andrade, en un bosque latente.


Artistas
Diego Chacón
Hugo Ismael
Luis Andrade


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